Fue inaugurado en los inicios de la década de los 50. El autor del proyecto concretó en este hotel un concepto de modernidad, como él mismo afirma, a través de "soluciones prácticas que promueven el bienestar".
La familia propietaria del hotel dio continuidad al sueño del arquitecto, y a lo largo de los años creó aquí un ambiente de buen gusto informal que nos hace sentir bien, como si estuviésemos en casa.
La belleza de la decoración de Graça Viterbo, la constante actualización de los servicios y la atención dispensada dada al más mínimo de los detalles, convierten a este hotel de encanto en uno de los más emblemáticos de la ciudad. |
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